




Nombre y apellido: Gabriel Felipe Rolón.
Apodos: Gaby. De chico me decían Negro.
Nacionalidad: Argentina.
Edad: Tengo 48 años. Nací el 1º de noviembre de 1961.
Estado Civil: Divorciado.
Hijos: Lucas (23) y Malena (16). Tengo con ellos una relación basada en el amor y el respeto, lo cual no evita las discusiones esperables entre padres e hijos, pero jamás les he levantado la voz, ni ellos a mí. Nos queremos y apoyamos en las similitudes y en las diferencias.
Hermanos: Sonia. Nuestra relación es muy profunda. Si no fuera mi hermana, sería mi amiga. Juan Carlos, un hermano por elección en la vida.
Signo: Escorpio.
Número de la suerte: No tengo.
Cábalas: Mi única superstición es creer en el inconsciente.
Música: La del período Barroco, en especial las obras de Bach en tono menor. También Piazzolla y Gardel.
Libro: Los Miserables, de Víctor Hugo.
Programa de televisión: Disfruto de las entrevistas del Arts Studio y de Six feets under, 24, En tratamientoy Vulnerables, entre otros.
Lugar de vacaciones: Prefiero la montaña o el campo antes que el mar. Me gusta Tandil, porque es una ciudad íntima, silenciosa, bella y amistosa.
Color: Me gustan los colores oscuros.
Perfume: No suelo usar perfume, pero me agrada Kenzo.
Comida: Las picadas.
Ropa: Me siento más cómodo con ropa informal. Yves Saint Laurent suele tener modelos que me gustan.
Hobby: Leer y componer música.
Vicios: Fui un fumador social, pero hace diez años dejé el cigarrillo. Jamás consumí drogas. Como me gusta ser el dueño de mis actitudes, no me permitiría ninguna sustancia que pudiera alterar mis funciones racionales. Se puede amar y vibrar sin necesidad de obnubilar el pensamiento.
Profesión: Psicoanalista desde hace casi 20 años. Siempre me sentí convocado a hacer algo cuando veo alguien que sufre, y en el psicoanálisis hallé mi manera de dar una respuesta a eso.
1. ¿Se debe luchar contra el olvido, o asumirlo?
–“Sólo una cosa no hay, y es el olvido”, dijo Borges. Luchar contra el olvido sería como querer luchar contra el tiempo. Además, hay cosas que jamás olvidaremos. Las que se puede llevar el viento, no son tan importantes. Como analista sé que hay olvidos motivados por el intento de defenderse del dolor, pero esas cosas no se olvidan, se guardan en una memoria diferente, que llamamos inconsciente.
2. En las relaciones humanas, ¿qué valor tiene la mentira piadosa?
–Los hindúes decían: “Cuando la verdad sólo hiere, deja de ser verdad para ser herida”. Yo valoro la verdad como bien supremo, pero hay personas que se fingen sinceras cuando apenas si son agresivas.
3. ¿Cuáles son las principales causas de consulta?
–La angustia ante la pérdida, ya sea la muerte de un ser querido, el final de una pareja, la pérdida de un trabajo, el miedo a envejecer.
4. La primera relación sexual, ¿marca a las personas de por vida?
–Puede generar una marca eterna si ha sido traumática, si uno se sintió humillado o agredido. Obviamente, casi todos recuerdan su primera vez, debido a su carácter inaugural. Lo cierto es que una buena iniciación sexual, en el marco del afecto, de la comprensión, de la pasión y el respeto, deja abierta la puerta para una sexualidad adulta plena y gozosa.
5. ¿Hay personas irreemplazables o todos somos prescindibles?
–Hay personas que son irreemplazables, pero no son imprescindibles. Nadie va a reemplazar el lugar de un ser amado que murió, pero se puede seguir viviendo y tener derecho a intentar la felicidad, aún con esta ausencia.
6. ¿Qué piensa de los que sostienen que la fe es la explicación de la ignorancia?
–Yo no soy un hombre de fe, pero me parece una agresión unirla de ese modo a la ignorancia. Hay personas a las que la fe las sostiene en momentos muy difíciles, y debemos respetar eso. Conozco gente brillante que tiene fe y también miserables que creen en Dios y comulgan todos los domingos.
7. ¿Qué es para usted una persona vip?
–No lo sé, porque no se es vip en todos lados. El cliente que en un banco es vip, en el otro hace la cola como cualquiera; la persona que en el ambiente psicoanalítico es vip, saca la entrada de un cine y la paga como los demás. Nadie puede ser considerado así en todos lados, porque no se puede pertenecer a todos los mundos.
8. ¿Por qué la gente se empeña en explicar cosas que no tienen explicación?
–No siempre es fácil aceptar lo inexplicable. Por ejemplo, la muerte de un ser querido. Uno se siente convocado a encontrar un sentido en lo insensato. Es casi un impulso de saber que tiene el ser humano. No está mal, cuando la pregunta apunta hacia esos temas. Ahora, cuando se insiste en saber por qué la mujer lo dejó por otro, lo que es una noble pulsión de conocimiento se vuelve un acto patológico.
9. La venganza, ¿es sólo el placer de los dioses?
–Mi amigo Alejandro Dolina dice que: “La venganza es, antes que nada, algo imposible porque cuando a uno le importa ejercerla es porque está tan involucrado con la emoción que no puede vengarse, y cuando se vuelve libre como para poder llevarla a cabo, ya no le importa”. Yo creo que es un placer reservado para mediocres.
10. ¿Las relaciones extramatrimoniales, estimulan el vínculo conyugal?
–Hay quienes buscan afuera de la pareja estímulos que han perdido dentro, pero creer que eso necesariamente va a volver a erotizar a una pareja deserotizada me parece un error.
11. ¿A quién admira?
–A Alejandro Dolina, por su coherencia ética y estética, porque jamás hizo nada en lo que no creyera, porque siempre lo vi esforzarse por intentar mejorar lo que estaba casi perfecto; por su respeto al público y a sí mismo, y porque es un hombre de una generosidad poco habitual en los tiempos que corren.
12. ¿Qué es la moral?
–Una serie de reglas que la cultura ha instituido para que podamos vivir en sociedad de un modo, más o menos, civilizado.
13. ¿Cómo definiría al mundo en el que vivimos?
–Vivir es difícil, pero maravilloso. Hay quienes dicen que vivimos en un mundo aterrador. Creo que la Edad Media era mucho más brutal. Sin ir tan atrás, hasta hace poco ser mujer era una desventaja y ser judío podía causar la muerte. Pienso que, dentro de todo, nuestro mundo, aunque complejo y duro, no está tan mal.
14. Más allá de lo evidente, ¿qué diferencia a un niño de un adulto?
–Las reglas por las cuales se rige. Un niño no tiene conciencia de riesgo, no puede hacerse cargo de sí mismo y, mucho menos, de otros; su moral es relativamente precaria y su capacidad de autoabastecerse nula. Para el niño todo es posible. En cambio, un adulto descubrió que todo no se puede, ha desarrollado un criterio de realidad y responsabilidad que le permite cuidar de sí mismo y de otros, y sabe renunciar a las cosas que le son imposibles o están prohibidas. Creo, sin embargo que, como dijo alguien, adulto es toda persona que, sin importar su edad, haya perdido a un ser querido. La adultez va de la mano de la muerte.
15. ¿Qué rol juega la imagen en la sociedad contemporánea?
–Un rol muy importante. La imagen suele pasar por encima del pensamiento. He escuchado mucho que una imagen puede más que mil palabras, pero no comparto esa idea. Como analista, muchas veces vi la imagen de alguien llorando desesperado en frente de mí y jamás pude descubrir el motivo de ese dolor a no ser por las palabras, pero es innegable que la sociedad propone un ideal que está muy ligado a la imagen. No está mal, siempre y cuando uno no olvide que a esa imagen hay que sustentarla con un contenido.
Más información en Paparazzi de esta semana.
