



Fresca y espontánea, sonríe y se dispone a conversar. Después de una intensa jornada de trabajo, la actriz Belén Francese(29) pide un café y se entrega a la charla. Ocurrente y divertida, enamora al público que la sigue cada domingo en el programa Demoliendo Teles, donde coconduce junto a Luis Rubio, y a los espectadores que la ven brillar en la pieza teatral Cuatro colas y un funeral. "Estoy feliz. Cuatro colas es una comedia muy divertida y muy elocuente", comentó. "Amo los desafíos y la experiencia de coconducir Demoliendo Teles, la vivo con mucha alegría y disfruto mucho", agregó.
Si bien llegar al lugar que hoy ocupa le costó mucho esfuerzo, trabajo y enojos, su corazón siempre le indicó que estaba en el camino correcto.
–Te criaste en una familia religiosa. ¿Cómo fue anunciar que ibas a dedicarte al medio artístico?
–Es una familia muy conservadora y muy religiosa. Mi mamá trabaja en la iglesia y tengo un hermano teólogo. La espiritualidad es algo fundamental en mi vida. Primero fue muy difícil, porque nadie estaba de acuerdo. Si bien mi carrera tomó otro rumbo, no reniego que yo empecé como modelo gráfica y explotando lo físico, lo sexy, y fue un trampolín para hacer, hoy por hoy, lo que me gusta.
–¿Cómo tomó tu familia tu primera producción con poca ropa?
–Mi hermano mayor estuvo un año sin hablarme. Para ellos fue muy fuerte. Después entendieron que mi esencia no cambia. Obviamente, como en todas las familias hubo diferencias y peleas, pero siempre ganaron el amor y la comprensión, aunque en su momento fue muy difícil. Ellos, más que nada, tenían miedo por todo lo que se habla en torno de nuestro medio. Hoy por hoy sienten un gran orgullo de mí, porque vieron que siempre fui en contra de las reglas faranduleras.
–¿Cuánto influye en vos la mirada ajena?
–No te voy a mentir, antes sí influía, pero después, con terapia y con yoga, me di cuenta de que hoy no me importa absolutamente para nada el qué dirán.
–Y el ego del artista, ¿lo tenés dominado?
–Lo tengo totalmente atado, por así decirlo, porque trato de nutrirme como ser humano, por dentro, de hacer las cosas bien y que no salte. Porque creo que es una cortina de humo, y si bien estoy muy agradecida al público y uno trabaja para ese aplauso y reconocimiento, trato siempre de tener los pies sobre la tierra.
–Además de talento, ¿qué hace falta para avanzar en tu carrera?
–Tenacidad, perseverancia, ambición de la sana, de querer progresar. Yo me considero una chica común, que se hizo la graciosa y tuvo suerte, y que siempre fue muy trabajadora, tenaz y disciplinada. Siempre hay que confiar en uno mismo, ser leal y fiel a sus convicciones. También es importante una gran contención, creo que si yo no hubiese tenido la contención de mi ex pareja, que siempre fue como mi cable a tierra, hubiese sido muy difícil.
–¿Cuáles son tus proyectos laborales inmediatos?
–Voy a sacar otro libro a fin de año: La farándula ilustrada para chicos. Yo dibujo y escribo con una visión para los chicos, pero también con mucha ironía y humor para los grandes. Amo no encasillarme, amo poder hacer diversas cosas. Hoy por hoy estoy supercopada con esto de la conducción, con este proyecto del libro, con hacer Belulandia, un programa de humor más adelante, y creo que todo tiene su paso. Después ya me encantaría hacer de lleno cosas para chicos. Hace más de cuatro meses, Belén se separó de Damián Abadi, quien fue su pareja durante 9 años, y por primera vez experimenta la vida en soledad.
–Volviste a terapia después de haberte separado, ¿estás en un momento de introspección?
–Sí. Estoy haciendo terapia y yoga. Retomé teatro con Carlos Evaristo. Estoy en un momento para mí, porque siempre prioricé el amor y mi carrera.
–Y en esa observación, ¿qué ves cuando mirás para adentro?
–Profesionalmente estoy muy contenta y creo que, como todas las personas, tengo mucho más por dar y por crecer y después, íntimamente, siempre fui muy reservada, no porque tenga nada que ocultar, sino porque creo que es parte de la magia de uno no exponerse tanto.
–La contención que antes encontrabas en Damián, ¿hoy quién te la ofrece?
–Hoy estoy con mi familia, estoy conmigo misma y con el trabajo. El trabajo me ayuda en el duelo que estoy viviendo.
–¿Sos de hacer muchas cosas para no tener tiempo de pensar?
–Sí, exacto.
–Aunque te separaste, ¿crées en el amor para toda la vida?
–Mirá yo creía en eso, pero hoy por hoy estoy transitando un período donde me duele que eso no se haya cumplido.
–¿La separación es definitiva?
–Eso no lo sé. Uno es esclavo de sus palabras, entonces no quiero decir cosas que me condenen.
–El rumor que te vinculó a Rodrigo de la Serna recorrió todas las redacciones periodísticas. ¿Se ven? ¿Son amigos?
–No, fue esa charla ese día y ya está. Me molestó porque sentí que de dos personas hablando hicieron un montón de especulaciones, y yo nunca me había visto enredada en algo así. Nunca expuse mi intimidad, entonces verme en algo que no es real y que hablaba sobre mi intimidad, me pareció feo.
–¿Le encontraste el gustito a vivir sola?
–Está bueno porque es un mundo nuevo, porque yo toda mi vida estuve de novia, y siempre tuve noviazgos largos. Por ahí por eso tampoco quiero conocer a nadie, porque si conozco a alguien, me pongo de novia (risas). Pero sí, está bueno. Disfruto momentos, cosas que me divierten como estar viendo tele a cualquier hora comiendo helado. Cosas bien de soltera. Me cuesta mucho dormir, a veces son las cuatro de la mañana y estoy en un espacio que tengo, que es como un atelier…
–¿Siempre te costó conciliar el sueño?
–No, no, ahora.
–¿Y cómo vivís la soltería?
–Rara, muy rara. Te soy totalmente sincera, no estoy de ánimo para conocer a nadie. Estoy bien, estoy contenida, tengo trabajo y estoy feliz por eso. Soy una chica positiva que mira para adelante, pero como que mi corazón está en otra, está quebrado, está dolido y no quiere abrirse aún.
Nora Cohen. Fotos: Diego Omar.
