



El dolor que provoca la pérdida de un ser querido, el vacío que genera, posterga cualquier planificación y relega a un segundo plano la distancia, por más inmensa que fuere. Mientras Jorge Rial y Mariana Antoniale estaban disfrutando en Aruba de unos días de descanso, junto a las dos hijas del conductor, la modelo recibió una de las noticias más duras de su vida: su papá, Luis Antoniale, se encontraba en gravísimo estado como consecuencia de una enfermedad terminal. Sin dudarlo, la cordobesa y el periodista de Intrusos en el Espectáculo armaron las valijas y regresaron a Ezeiza. Si bien la propia mamá de Loly les sugirió continuar con las vacaciones y no adelantar el retorno, remarcando que la situación de Luis ya era irreversible, ambos decidieron pegar la vuelta para estar con los seres queridos en un momento tan delicado. Y cuando llevaban realizado apenas el primer tramo del retorno, Luis dijo definitivamente adiós. Ya informados del fatal desenlace, el animador y su novia pasaron por el departamento de Rial, en Capital, y desde allí partieron, los cuatro, hacia Córdoba. En la provincia mediterránea permanecieron hasta que los restos de Luis fueron trasladados para su inhumación, y el propio conductor se encargó de agradecer, vía Twitter, la preocupación de sus seguidores y de los admiradores de Loly. Escuetamente, Rial escribió en su cuenta: "Gracias a todos. De los dos".
Luego, el periodista número uno del espectáculo habló sobre la muerte de su suegro: "Cuando me enteré de que Luis estaba empezando a empeorar, yo mismo hablé con el médico, y me dijo que el fallecimiento podía ser en ocho horas, en ocho días, en ocho meses o en ocho años". Más tarde amplió: "Fue dramático lo que pasó. Mariana la pasó muy mal y la está pasando muy mal. Estábamos todos esperando y no sabíamos cuándo podía ser. La foto de ella llorando fue el día que lo trasladaron, que ella habló con su padre. El puto cáncer es así, no sabés cuándo llega, lamentablemente". Luego afirmó: "Se hizo todo lo que se pudo hasta el último minuto. Mariana sabe que la amo y que estoy a su lado incondicionalmente. Sé todo lo que se hizo, no se estaba rascando nada. Las explicaciones se las doy no a los que hablan, sino a los amigos". Rial relató una vivencia personal al decir que "me olvidé la voz de mi viejo y no me acordaba dónde lo habíamos velado. Hago una gimnasia muy grande para no olvidarme la voz de mi viejo, y hay gestos de mi viejo que los veo reflejados en Rocío". Posteriormente, contó que "el padre de Mariana hacía mucho que estaba así. Nosotros viajamos a Córdoba antes de ir a Aruba. Hablamos con Pichi (así lo llamaban) y fue él quien dijo 'No, viajen igual'. Los padres de Mariana se separaron cuando ella tenía cinco años, no había una relación fluida. Hay una historia personal que no viene al caso contar en un momento como este. Obviamente que el dolor fue y es enorme. Lo que ha sucedido fue una desgracia que excede cualquier escenario familiar, una perdida tan irreparable golpea muy pero muy duro y afecta a todos por igual".
Por último, aseguró que "todos los días había cuatro pasajes abiertos para volver a la Argentina. Lamentablemente, en los últimos tres días se agravó la enfermedad de una manera tal que terminó con la muerte del papá de Mariana". El sábado 21, la pareja ya estaba de regreso en la Argentina. Cargando con todo el dolor del mundo por semejante pérdida. Por una noticia inesperada que adelantó la vuelta de las vacaciones, aunque sustentada en un motivo que lo justifica plenamente. El show debe continuar, a pesar de todo…
Silvestre González.
