



Existe la propiedad privada y la intelectual. También la industrial. Y ni hablar de la propiedad distributiva que mucho mejor explicará Adrián Paenza, verdadero especialista en matemáticas, sacándonos así de un bochornoso apuro (¡qué difícil hacer cuentas!). Pero en ninguna biblioteca –incluyendo todos los libros de poemas– se encontrará un registro válido sobre la propiedad amorosa: el corazón no tiene dueño, señoras y señores, simplemente porque el amor no se compra ni se vende. Tampoco ofrece garantía; menos aún, la extendida.
El argumento –discutible, como todos– les daría la razón a Marcelo Tinelli (52) y Guillermina Valdés (32), quienes se ubican en el centro de la polémica desde el jueves 2 de agosto, cuando el conductor le confirmó el romance, vía mensaje de texto, a Jorge Rial. Y es que en esta relación de a dos, hay una tercera pata: Sebastián Ortega (38), quien estuvo al lado de la rubia modelo durante catorce años. Tinelli y Valdés se conocieron cuando ella estaba casada con Ortega, y él era socio del hijo de Palito, quien producía distintas ficciones para Ideas del Sur. ¿Pasó algo en ese entonces?
Leé la nota completa en la revista Paparazzi de esta semana.
