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Marcelo Tinelli

Gana en el amor... ¡Pierde en el rating!

● Ideó un nuevo Bailando, más naif y solidario, y le fue… ¡mal! ● Retomó las polémicas mediáticas, y tuvo un resultado… ¡pésimo! ● El conductor de ShowMatch está muy preocupado con la tendencia negativa en el rating del programa ● Y no encuentra la fórmula que le permita superar a Graduados, lo más visto de la tele ● Al menos, encuentra consuelo en Guillermina Valdés ● Por ahora, le alcanza…
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Cualquier animador de televisión soñaría con alcanzar los 15 puntos de rating. Y en pos del objetivo, hasta se animaría a meterse un alfajor entero en la boca, calzarse un par de botas de mujer para desfilar con una colorida peluca, y hasta organizar un partido de fútbol de enanos, riéndose de ellos. Pero Marcelo Tinelli (52) no. Bueno… sí, es verdad: ya hizo toooodo eso. ¡Y muchísimo más! Pero con tales proezas, llegaba a rozar el doble de puntos de los anhelados por sus colegas. Porque el Cabezón se convirtió en Tinelli –con todo el peso que ese apellido tiene en la pantalla chica– por ser el hombre más visto de la tele, el imbatible, el elegido… ¡el número uno! Pero hoy, es el segundo. Y eso, lo tiene preocupado.

Bailando con la más fea. En su estreno de 2012, Marcelo se rió con Adrián Suar (a quien le hablaba tomándolo de la nuca con una mano, en un claro gesto de poder) por los afiches publicitarios que habían anunciado su frustrado regreso: se dijo que debutaba en abril, pero lo hizo en junio. Y con una marca contundente, 38,5. Era el primer paso de una temporada que, según habría expresado el propio conductor, iba a carecer de polémicas mediáticas, pero no de golpes bajos (un soñador con una pierna amputada y una adolescente con Síndrome de Down). Y se presagiaba que ShowMatch sería otra vez el programa más visto.

Peeeeero… en dos emisiones perdió una docena de puntos, al tiempo que Graduados seguía pisando con fuerza. Tozudo, Tinelli creía en la atracción que despertarían en el público dos personalidades de peso como Antonio Gasalla y Florencia Peña (que con sus sueldos llevaron el presupuesto a las nubes, para desagrado de Canal 13, y con paranoia de secuestro incluida), aún cuando la mayoría de los participantes del Bailando eran poco más que seudoconocidos.

Charlotte Chantal Caniggia, una ignota hasta ayer nomás, le sacó las papas del fuego: con su maratón gay enfadó a Gasalla y Peña, pero colocó el rating bien arriba, imponiéndose a Graduados. Fue pan para hoy, hambre para mañana. Y hasta polémica: distintas agrupaciones de homosexuales manifestaron su descontento con lo que, entendían, era una burla despiadada. Dos maratones después, Tinelli colgó los tacos altos y dejó de competir los martes en horario directo con la novela fuerte de Telefe. A esa altura, el rating (que pendulaba entre los 18 y los 25 puntos) ya lo alarmaba.

Fue entonces cuando Federico Hoppe y el Chato Prada habrían empezado a escuchar las quejas de Tinelli. Un jurado algo desteñido (sólo Marcelo Polino parecería estar siempre en sintonía con lo que pretende el conductor); polémicas sin demasiado atractivo ni rebote mediático (los programas de chimentos, antes verdaderos aliados, ya no hacen las veces de caja de resonancia de lo acontecido en ShowMatch; y Este es el Show no logra mayor repercusión, pese a tener a su disposición a los participantes del certamen); intentos de resurrección que no funcionan ni siquiera como manotazo de ahogado (más bien, son anclas…), como los fallidos encuentros de Marcelo con los distintos personajes de un Gasalla próximo al arrepentimiento… Y hasta un formato claramente agotado, al punto que el hombre de Bolívar reconoce que el baile es secundario. Por H o por B, o más bien, de la A a la Z, Tinelli no encuentra el camino de regreso al éxito.

Daniel Hendler, Nancy Dupláa y compañía vienen haciendo, por segunda semana consecutiva, el programa más visto de la televisión argentina, sacándole un puñado de puntos a ShowMatch. Y en la emisora del solcito andan tan preocupados como Tinelli. "Yo espero siempre 30 o 40 puntos. Pero la vara de que Marcelo siempre tiene que hacer 29 es una gilada que dice el resto. Lo que hay que hacer es seguir trabajando para mejorar, como lo hacemos todos, Marcelo, yo. Ni Marcelo ni yo tenemos la vaca atada", deslizó un Suar políticamente correcto desde su lugar de director de Programación de Canal 13.

Mal en el juego, Tinelli encuentra consuelo en el amor. Su sorpresivo romance con Guillermina Valdés parece marchar a paso redoblado, aunque más de uno cree divisar una doble estrategia: ganar prensa con un amorío; y debilitar anímicamente a su principal contrincante, Sebastián Ortega, al salir con su exmujer.

Cuesta creer en una suposición semejante, aunque en el rating todo vale. Por eso las derrotas calan tan hondo. Y un segundo puesto cotiza tan poco.

Luis A. Brown. Fotos: Carlos González.

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