Aún más importante que el talento para patear una pelota, cualquier muchacho se recibe de futbolista recién... ¡cuando se hace un tatuaje! Grabarse el cuerpo para siempre es mucho más que una moda entre los jugadores. Es casi un sentido de pertenencia. Y Carlos Tevez se hizo varios. Pero el más contuntendente es el tattoo -¡casi una obra de arte!- que lleva en su espalda.
"Me dibujé la resurreción de los muertos. Cuando fui al Vaticano a visitar al Papa Francisco, lo primero que vi nada más al entrar a la Capilla Sixtina fue un freso en el tehco de la resurrección de los muertos. Me impactó mucho -le contó el goleador al diario El País, de España-. En la tienda de souvenir me compré un libro del Vaticano y cuando lo abrí, lo primero que apareció fue otra vez la imagen esa. Y dije: 'Me lo tatuó en mi espalda'. Tardaron un año, porque va por sesiones. Y dolió. Dolió mucho".
Pero Carlitos quedó contento. ¿Lo mostrará en unos meses en La Bombonera, en el festejo de un gol de Boca? Paciencia, xeneizes...
El crack del Barcelona arrancó en la adolescencia, cuando se tatuó la cara de su mamá en la espalda. Después siguió por una pierna. Y ahora, un brazo. Pero su tatuador de cabecera ¡le pidió a Messi que le hiciera uno a él, con sus propias manos! ¡Una locura!
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