● Comencemos por Susana, que volvió después de veinticuatro años a subirse a un escenario teatral. Es increíble que el teatro se haya dado el lujo de prescindir durante tanto tiempo de alguien que parece haber nacido para estar allí. Claro que en última instancia esto ha sido decisión de la propia Su, pero en un país donde cualquiera que haya estado treinta segundos en televisión termina sobre un escenario, es increíble que el talento de Susana no se exprese allí donde el arte parece tener su expresión más vívida y pura. Si el teatro es de por sí una celebración, celebrar además a Susana haciendo teatro se parece mucho a uno de los acontecimientos artísticos más importantes que puede regalarnos el espectáculo nacional.
● Mientras Susana preparaba el regreso, una señora de noventa años venía caminado… ¡desde Tucumán hasta Luján! Mamita… y yo que me quejo cuando dejo el auto en un estacionamiento a tres cuadras. Parece que a la increíble mujer, una vez llegada a su meta, la encontraron poniéndose una malla enteriza… dicen que ahora se va a ir nadando al Vaticano…
● Pero sin dudas la noticia de la semana fue la boa que se escapó y en realidad, como Pichuco, nunca se había ido. Hubo pánico, situaciones bizarras (fue legendario el monólogo de un experto que hablaba de la boa como si fuera su pequeño hijo), rumores, encontronazos entre quienes estaban más preocupados por la salud de la serpiente que por la salud de la gente del barrio. Más de uno aprovechó para hacer chistes… a uno le preguntaron si había visto a la víbora arriba de algún árbol y dijo: “No creo que esté allí… sé que mi suegra anda por acá, pero no le veo energía como para subirse a un árbol…”. Encima en el barrio no había luz, así que estaban en un estado casi bíblico… esperando que la luz se haga y con una serpiente como figura principal. Bueno, finalmente la pobre boa estaba en un ropero y jamás había salido a ninguna parte. Una amiga mía me dijo que a un amante de ella le había pasado lo mismo. “¿Se le escapó una serpiente?”, pregunté con ingenuidad; “no… mi amante estaba en el ropero y en todo el barrio nadie se dio cuenta…”
● Bueno, hermosos, nos vemos la semana que viene. Extráñenme como siempre, y recuerde, señora, su marido es como la boa… si se le escapa puede hacer un desastre…
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