Ser una celebridad es para pocos. Porque si bien es cierto que en estos tiempos –con tanto reality– las oportunidades crecieron, la cuenta “famoso por cantidad de habitante” continúa siendo desfavorable. Y si encima hablamos de conquistar la fama en dos países diferentes, y sin que una llegue como consecuencia de la otra… ¡todavía más!
Una de la excepciones es Dallys Ferreira (30), quien con apenas 17 años se fue abriendo camino. “En la Argentina empecé como modelo en publicidad y te aseguro que las modelos son mucho más malas que las mediáticas. Cuando se apagan las cámaras las vedettes dejan de competir. En cambio, las modelos se comen los ojos siempre, con o sin cámaras, y aún si son amigas. Si en un lugar sentí que me marcaban la diferencia por ser para guaya, fue en el mundo del modelaje”.
–¿Qué es lo peor que te han hecho?
–Miradas, comentarios. “Me avisaron que este era un casting internacional, pero veo a una paraguaya”, me decían. O ese vacío de no hablarte. ¡Son muy malas!
–¿Cómo es eso que decís de que hacés fotos hot "porque todavía me da el cuero"?
–Uno elige quién quiere ser, también físicamente. Los años no me obsesionan pero es gratificante saber que puedo tener el cuerpo que quiero. Estoy a favor de que cada mujer sea su mejor versión: a los 30 estoy mejor que cuando tenía 20.
–¿Y ya sos la mujer que querías ser?
–Sí, ya sí. Trabajo todos los días para serlo.
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