Dueña de una belleza indiscutida, Gisela Berger (26) llegó para quedarse. “Me fui a vivir a Buenos Aires tres años y medio atrás para empezar a trabajar como modelo y hacer castings para comerciales. Entré como bailarina de ShowMatch y comencé la conducción de un programa de televentas. Si bien no me gustaba el formato, lo hice porque estuvo bueno para aprender el tema de mirar a cámara y todo el manejo del mundo de la televisión. Al mismo tiempo, tomaba clases de teatro y danzas. Y recién este año se me dio la posibilidad de estar en una obra de teatro. Estoy feliz de actuar con tan grandes actores. Los veía en la tele, y hoy estar compartiendo un trabajo con ellos es todo un privilegio. Pasaron a ser mi segunda familia. Nos vemos todos los días, compartimos un montón todo el tiempo, a Luly Drozdek y a mí nos aconsejan en un montón de cosas que tienen que ver con el escenario. Y si un día estamos mal o nos pasa algo, nos apoyamos entre nosotros. Por estos días, hay un virus dando vueltas que trae dolores de cabeza y problemas estomacales, y estamos pendientes uno del otro para que estemos todos bien”, cuenta.
–¿Cómo viviste el desembarco en Buenos Aires?
–Desde chiquita me quería ir para allá. Estaba en un pueblo muy chico, alejado de Buenos Aires, y no había tantas posibilidades. Alicia se llama el lugar donde me crié, al noreste de la provincia de Córdoba, en el límite con Santa Fe. Hoy me gustaría tener la experiencia de vivir en otro país. Entiendo que eso pueda llegar a suceder o no de acuerdo a cosas que a uno le van pasando en la vida. En su momento, a mi familia no le afectó que me instalara en Capital, de hecho siempre me apoyaron en todas mis decisiones. Me sorprendió que me encontré con mucha gente buena. Quizá fue suerte, no sé… Llegué y todo fue acomodándose de tal manera que siempre me sentí a gusto. Al principio, fue probar y ver si podía quedarme allá, y todo fue bueno.
–¿Tuviste que enfrentarte a propuestas indecentes?
–Buenos Aires es una ciudad que tiene de todo, y pasa por cada uno elegir qué hacer o no. Eso está en todos lados. No tiene que ver con la enseñanza ni crianza, sino con uno. A lo que hace mal, trato de no tocarlo. Siempre pienso en el ejemplo del cigarrillo. Si un montón de gente quiere dejar de fumar y no puede, ¿por qué yo voy a empezar?
–¿Qué no te gusta del mundo artístico?
–No hay nada en particular. Lo que no me gusta, no lo hago. No me afectan las críticas. Tal vez tendría que pasar algo muy grave, como que se metan con alguien que quiero mucho para que me moleste. En Carlos Paz no llegué a uno o dos móviles porque no llegué, y empezaron a decir un montón de cosas feas. Escuché por tele lo que decían y me reí de la situación. Pero repito que no me afecta ni pierdo el tiempo en ponerme a analizar eso. Si no das la nota, te salen a matar. También, el tema de las cámaras a veces se agranda un poquito, pero es parte de lo mismo. Estando en ShowMatch veía que se encendían las cámaras y todo era terrible. Después, se apagaban y todo bajaba.
–¿Tus colegas matan por estar en cámara?
–Hay de todo… ShowMatch es muy fuerte, genera algo muy arriba con el tema de las cámaras. Se enciende la luz y la gente se transforma.
–¿Volverías a trabajar en ShowMatch?
–Lo pensaría… Es una exposición muy fuerte y yo tengo un perfil más bajo. Lo único bueno que veo es que muchas chicas lo toman como una escuela de baile.
–¿Con las exigencias físicas cómo te llevás?
–No tengo drama con eso. Trato de ser yo siempre, sea delante de una cámara de tele, en fotos o donde sea. Me gusta estar siempre bien, pero sencilla. Por ahí, eso también ayuda un poco. Tenés que estar todo el tiempo bien, pero como yo me considero tranqui, no me cuesta tanto. Dentro de lo que más me gusta hacer en mi cotidiano están los ejercicios. De hecho, hago videítos para Youtube donde muestro cómo se pueden hacer ejercicios simples en tu casa para trabajar piernas, nalgas, glúteos. Es muy importante estar sana. Y en eso también tiene mucho que ver la alimentación.
–¿Sos de buen comer?
–Me gustan mucho las cosas dulces. Me cuido y hago todo lo que tengo que hacer para poder comer cosas dulces.
–Entonces, si un hombre te quiere conquistar, ¿te tiene que regalar bombones y chocolates?
–¡Nooo! Si en un principio alguien me viene con algo dulce, le digo que me arruina la carrera. Soy muy medida, pero si alguien me cae con una caja de bombones, te repito que me arruina porque me tienta. Trato de no tener muchas cosas dulces en casa, por las dudas. Hoy estoy sola, enfocada en el laburo. Igual, esas cosas se dan cuando menos lo esperás. Hace seis meses que no encuentro novio. En temporada es del teatro a casa y de casa al teatro. En el medio, solo voy al gimnasio. Hay que estar bien para conocer gente y hoy yo sólo estoy enfocada en el laburo.
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